miércoles, 9 de agosto de 2017

Resumen

¿El hombre es libre por aquella naturaleza, que como especie interpreta un sentido determinado a la propia realidad en la que uno vive o estamos condicionados por una libertad ilimitada y creativa que se elabora y desarrollada en nuestra mente, formando un único universo personal que no existe?

Es una historia donde a través de un elemento de un tiempo pasado, siendo este elemento un reloj manual, como si de un objeto cualquiera se tratase, de insignificante valor anterior, en un mundo lleno de historias que contar, mediante cualquiera de nosotros podamos contemplar y percibir a través del engaño, aquello que nos permite mediante los sentidos y al únisono, del concepto espacio-tiempo. Donde todo es relativo y nada “parece ser” real.

Cada persona que nos cruzamos por la calle, está repleta de ideas que no salen de un pensamiento, de decisiones que tiene que tomar a lo largo del día, pero...¿ la gente es quien dice ser en realidad?. Todos nosotros estamos predestinados por aquellos estímulos ajenos a nosotros, por las circunstancias que hacen en nosotros, un cambio de conducta según lo que nos ha transmitido la experiencia o la representación mental que hayamos dibujado a través de una conexión de redes neuronales, en nuestra parte más consciente de nuestro ser, donde el acto de ser único e irrepetible, es una mentira más del conocimiento, que consideramos que somos capaces de poseer o de los que somos dueños, como si de un objeto físico estuviesemos hablando, siendo dado un significado, al valor de lo que ello está estipulado ser.

Las personas no solo están o sienten que están atrapadas en un espacio concreto, durante un tiempo limítado, donde está todo determinado y nada es real, estamos prisioneros en nuestra y específica masa muscular de nuestra materia prima más selecta, el propio acto físico de nosotros mismos, sin poder salir de esa prisión que hemos creado casi como sin querer hacerlo, desde la propia existencia de nuestro alumbramiento hacia un lugar desconocido totalmente, para cualquiera de nosotros. Donde desde una mala decisión, nos podemos dirigir a un lugar inimaginable la sentencia de nuestro destino.

Nada es ser, tan solo parece. Valor es dado, incluso al estado más delicado e invisible. Aquello que es efímero, en la propia vida de nuestra realidad. Todos bajo la superficie de nuestro cuerpo llamado humano, se muestras diferentes versiones de un mismo yo. Despertando en nosotros la esencia de nuestros instintos más primarios como podría ser la caza, desde los tiempos más remotos que la humanidad es capaz de hacer memoria.

La secuencia de acciones son infinitas desde que abrimos los ojos tumbados hacia el techo, es la mecánica del movimiento continuo que nos hace desplazarnos en los distintos contextos, pero no tan solo es cuestión de un proceso dinámico, el cual hacemos casi sin procesar cada uno de esos alogaritmos para llegar a una meta que nos hemos propuesto. Cada paso, forma parte de nuestra mente y cada recuerdo, forma parte de lo que somos hoy.

Movimiento y acción es lo que este personaje protagoniza sin ser consciente de lo que hace. Es responsable de sus conductas inapropiadas, pero sin quererlo ver. Los actos, a veces son percibidas en la motivación intrínseca que determina dicha acción. Aquella, que muestra lo más profundo de una persona cualquiera, los mayores temores e inseguridades de una forma exageradamente crítica. Siendo está una cara oculta, que todos tenemos en algún momento de nuestra propia vida, pero que nadie quiere que los demás, seamos capaces ni tan si quiera de contemplar más allá de una simple mirada externa.


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