martes, 1 de noviembre de 2016

¿Quién soy yo?

  
                Soy una persona que se siente pequeña ante todo lo que gira entorno a mi, con ganas de desaprender lo aprendido hasta el momento, porque nada de lo que creo saber, es verdad. Tengo una personalidad desafiante ante cualquier reto que la vida me ponga, pero al mismo tiempo muestro un yo que no va conmigo y que todos creen conocer de mi, al menos a través de las palabras.

Me cuesta relacionarme con el mundo, me cuesta exponerme en público debido a mi timidez, lo que en algunas ocasiones me gustaría tener la habilidad de poder sentirme invisible y no observada con lupa por nadie y al mismo tiempo por cada individuo que me cruzo en mi vida diaria, porque no sabes con quien te puedes encontrar. Soy una persona soñadora, pero con los pies en la tierra.

Otro de los defectos que tengo, es verme a mi misma en el espejo y no reconocerme, me miro, pero no me veo. Más que no verme a mi misma, es que no quiero que me vean los demás, tengo miedo al descubrimiento de cosas que no me puedan resultar como yo esperaba que fuese o me gustaría.

Tengo miedo a la incertidumbre del propio desconocimiento. Tengo miedo de lo que no puedo controlar. Tengo miedo de lo que un día pueda descubrirme un día y me dedique más de cinco minutos a mirar a la pared y que al cerrar los ojos, me falten ganas de abrirlos. Porque sino soy capaz de abrirlos, no seré capaz de contemplar el mayor descubrimiento de la belleza del significado de la propia vida.

Tengo miedo de no encajar en ninguna parte y al mismo tiempo, en todos los lugares, sin pensarlo.
Quiero que jueguen mis propias neuronas al escondite, apareciendo y despareciendo a cada instante.

Yo soy una huella de un zapato en un campo mojado, que lleva un sendero, sin un principio ni final. Solo soy tierra, agua y un lugar perdido en medio de la nada, cuando nada y todo, no tienen valor.


sábado, 1 de octubre de 2016

Feliz cumpleaños Amparo

El tiempo solo pasa cuando percibimos cuando tenemos los ojos abiertos y solo cuando somos capaces de contemplar por los distintos estados que pasa algo, somos capaces de ver el tiempo.

Un tiempo que no existe en realidad, aunque nosotros creamos que si, porque la vida en si misma no tiene ni principio ni final, por lo que el verdadero valor del tiempo solo forma parte de nuestra propia imaginación. El nacimiento no es el principio, al igual que la muerte no representa el final.

El tiempo es algo que se repite cada día, debido a las costumbres culturas y sociales, todos los días alguien cumple años, desde que nuestros antepasados nos hablan en nuestro presente que es el pasado suyo y el nuestro, porque en este mismo instante, el presente es el futuro de tú propio pasado. Un pasado, que parece algo muy lejano, como sino pudiesemos recordar cada fotograma de nosotros mismos, engañando así al propio significado de las limitaciones de nuestros sentidos.

Unos sentidos que nos engañan, mostrandonos solo una parte insignificante de un total de la realidad. Una realidad sin límites, donde no somos capaces de ver, pero consideramos que si tenemos los conocimientos, para poder ver más allá de lo que a simple vista queremos ver.

Un lugar donde la mente piensa, mediante unos conocimientos que hemos recapitulado a lo largo del tiempo. Del tiempo, que el ser humano le da mucho valor y sentido cronológico, para poder darle un conocimiento del mismo. Donde a cada minuto de nuestra propia vida, tomamos consciencia de nuestra propio desconocimiento de lo que creemos saber, porque el tiempo así nos lo hace saber.

Todos percibimos el valor de la consciencia de cada uno de nuestros actos y con ello creamos el conocimiento de nuestra percepción de la realidad del tiempo y con ello dice que el ser humano tiene más sabiduría y madurez , pero ¿y el inconsciente? ¿qué madurez tiene el inconsciente? ¿ qué edad cronológica tiene? ¿ cuál es su propia realidad?

Este mundo azul con sus turbolencias es el simbolo de la vida, unas desavenencias que somos capaces de transmitir de una forma usando nuestras emociones y sentimientos, unas emociones que se nos son enseñadas a lo largo del tiempo que es acotado, en un momento determinado, pero el tiempo no termina ahí, el tiempo sigue pasando, como sino existiese el mañana, porque tampoco existe el hoy.

Tan solo queda la representación de un nudo de recuerdos, de la gente pasa por delante de nosotros y aunque creamos conocer, nos estamos engañando a nosotros mismos, porque no nos conocemos a nosotros en su total plenitud, con distintas versiones de nuestro propio yo, poniendonos cada disfraz a cada gala con la que deleitamos nuestra presencia física, tampoco tenemos tiempo para conocer al otro. Seamos “realistas” en la medida de lo que nuestra mente y conocimiento sea capaz de llegar.

La vela es la representación simbólica de la vida del ser humano, todo empieza cuando alguien nos da luz, donde cada vez que algo pasa, nos caemos y nos apagamos en un total de silencio y nos vuelven a poner la llama para volver dar esos pasitos que debemos de dar y así pasamos casi todo el “tiempo”. Donde la amistad es representada por una simple cerilla, en algunas ocasiones las personas nos dan luz y otras, sin embargo, se rompen y hay que desecharlas, porque ya no se nos es útil para seguir el camino, un camino que en si mismo no existe, al igual que tampoco existe las piedras, ni tampoco las metas. Donde la oscuridad no es el antagonismo de lo que entendemos que es la luz para cada uno de nosotros.



sábado, 27 de febrero de 2016





Sendero hacia la muerte viva
palpito de su escondida belleza
no pudiendo de cerca tocarla
inexistente a cada luz del alba.

Brisa acaricia el ser de mi alma
muerte, tras una vida sagrada
cadenas de lujuría prisionera
el pétalo fino cayendo al suelo

Tierra angular del deseo prohibido
mente espartana de cada nudo hecho
peleando entre lo malo y lo que es correcto

Muerte, resumen de está rendición
plegando de nada a todo
confundiendo locura e cordura
alegando mi verdad a la merced de la traición. 

lunes, 25 de enero de 2016

Mi soledad



Mi soledad 

Aullando miro a la luna,
pisando el frío de la noche
acompañando al alba mi alma,
niebla húmeda, tú que de mi te escondes.

Tierra de color fuerte frio hielo,
agua abierta a varios caminos
temiendo siempre al volcán,
evitando caminar por un mismo camino
las barreras, golpes e impedimentos,
aquellos que permanecerán en mi recuerdo.