viernes, 9 de octubre de 2015

Participación en el blog La zona escrita en " la historia inacabada"

Me sonroje nada más apartarme de su lado, ¿que era aquello que sentía: amor o deseo?, a decir verdad, no estaba segura de mi misma de lo que era, tan solo podía saber con total certeza que ello me hizo volver a sentirme viva y como si estuviese tocando el mismísimo cielo, ¿tendría alguna posibilidad con ese hombre tan hermoso, después que me hubiese deslumbrado con esa sonrisa, que no podría olvidar durante lo que me quedará de día?

Después del turno laboral, llegaba lo mejor del día: el regreso a mi dulce hogar. Recuerdo que lo primero que hice nada más llegar, pensé: debo mirar en el armario. Sí, ese lugar que para mí tenía un vínculo muy especial en mi vida pasada. Ahí era donde guardaba mi mayor tesoro, aquel que me hacía diferente del resto, donde nadie era capaz de controlarme, tan solo era disfrutar del sonoro instrumento, que me hacía evadirme de todo que me producía malestar y olvidarme de esos pequeños detalles, tan nuestros, que no somos capaces de ver, ante la ceguera de nuestras propias inseguridades. Ese instrumento para mí era: el saxofón.

Aun me acuerdo de la primera vez que vi sonreír a mi madre, tras verme en casa darle las primeras palmadas en la parte de detrás del cubo, no sé porque pero me gusto y tras ver la aprobación, no pude evitar repetirlo y con el paso del tiempo, esa niña que tocaba la parte detrás del cubo pasaba a ser una niña que hacia sus primeros pasos en una clase de conservatorio, donde ella se sentía con la libertad de un pájaro en el aire.

Yo era una simple observadora, no era capaz de ver cómo había podido ser capaz de realizar aquello, no sabría explicarlo. Tan solo podría decirse, que se trataba algo que no podía controlar por mí misma. Incluso, no sé si asegurar que para mí era todo una adicción, un infame manera de burlarme ante tanta ignorancia sobre las justicias o no, del mundo que nos hace sentirnos incómodos, así que idee un plan para despistar y complicar más las cosas, puse una nota de suicidio en aquel despiadado crimen.