sábado, 23 de noviembre de 2013


Es en esta época dorada, aquella en la que la tinta corre por mis venas, expresando este amor que siento por vos en este pergamino siendo yo un humilde caballero, cada letra manchada en negro es la expresión por un suspiro de tu amor, aquel que permanece en mi memoria y en mis recuerdos, guardado en un trozo de madera enrollado, en un papel tan delicado y frágil como un corazón con su palpito. 

Observándote en mi silencio más preciado, atrapado en la esencia de tu belleza, contemplando esas líneas, como si de una hoja de paja se tratara, en un color sonrojado de una rosa, tan suave y fina, que con solo una mirada cae al suelo, siendo acariciada por el aire, impidiendo sus gritos al caer y sus trozos partidos.

Así es mi vida y mi muerte. Eso eres tú y eso soy yo. Con mi vida prometo protegerte del fuego, aire, tierra y mar. No tengo mucho oro, pero no me falta valor y coraje, para defender a una bella dama, siendo ella misma quien me da la fuerza de mi aire. 

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