domingo, 18 de agosto de 2013


Que miedo tengo yo,
que no queda ni un lenguaje mudo
solo esta humilde voz,
sin escuchar el eco a lo largo del camino

Un camino sin huella,
caminando sin cesar hacia el horizonte
donde no tienen fin estos pensamientos,
solo la seguridad de estar perdida
acompañando a la muerte sin brújula,
llenando esos sentimientos vacíos.

Sin saber, sabiendo,
hasta que se acerca a ti tu enemigo
ese marco instantáneo olvidado,
que alguna hemos recordado en una foto
que se esta quemando por dentro,
donde esta el interior acorralado por el fuego
en un color oscuro,
siendo mi vida un constante recuerdo.

Donde una gota dice más que una palabra,
donde un pañuelo es compañero fiel de la gota
ambos siendo cómplices de vestir en una cara,
deslizándose como si un columpio se tratará
sintiendo la caricia del dolor llamando a tu puerta.


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